domingo, 20 de noviembre de 2011

Las miserias del poder...

El perro, harto de comida, caminó pesadamente hasta la sombra del alero.
Giró sobre el suelo buscando el lugar mas fresco y al fin, acomodado y satisfecho, se echó cómodamente, bostezó y apoyó la cabeza en las patas...
Y ahí vio que el gato se acercaba a los restos de comida que habia dejado. Furioso, se levantó de un salto ladrándole desaforadamente y corriendo hacia él como para masticarlo entero.
El gato, con un susto de espanto sabiéndose mas débil, agachó el cuerpo y salió disparado hacia las ramas de un árbol. Desde allí atisbaba, esperando con ansiedad y paciencia entre el deseo y el miedo, que el perro se descuidara un momento.
La lechuza, que somnolienta los miraba, pensó:
- ¡Parecen humanos!

domingo, 16 de octubre de 2011

destinos

Cada rostro es un misterio, cada rostro que pasa con sus secretos,  sus gestos, sus marcas.
Me gusta sentarme, anónima y callada, a mirar los rostros de la gente que pasa, miles de rostros diferentes, pero igualados en los gestos, porque iguales para todos son los sentimientos que los crean y los desatan.
Me gusta sentarme en las estaciones a mirar la gente que viaja, olvidada de mis propias valijas y mis destinos para irme a transitar los caminos inventados a los infinitos rostros que por un instante me acompañan.
Tal vez es la vida misma la que me intriga, me atrae, se me escapa, el andar en el tiempo con nuestras cargas y nuestras distancias, la sensación de vibrar, de correr, descansar, abrir los ojos, sentarse, escuchar, andar a los saltos, vivir y vivirse, sentirse, absorber los sonidos, los aromas, los sabores, las texturas, todo.
Atesorar las cosas y las personas que nos fueron rozando, limándonos para hacernos mas suaves, raspándonos haciendo marcas en la piel y la memoria, golpeándonos dejando moretones que nos hicieron cambiar rumbos y destinos.
Desde que gateamos, impulsados por saber qué hay mas allá de nuestra cuna, hasta que nos llevan a ver qué hay mas allá de esta vida, todo es viaje, todo es poner y sacar de las valijas...
Creo, seguro, que si nos animamos a abrirlas, nos va a sorprender la cantidad de cosas que guardamos de hace tanto tiempo, que solo nos están haciendo peso, dificultándonos disfrutar el camino mientras andamos de estación en estación...

viernes, 7 de octubre de 2011

¿Dónde?

¿En qué lugar del cuerpo nacen nuestros miedos?
Anudan la garganta, estrujan el estómago, hacen temblar las rodillas, licuan los intestinos...¿Dónde nace semejante catástrofe?
Es como si en un segundo se apagaran las luces de nuestro ser y los pensamientos se atropellaran en las bocacalles del cerebro y el alma confundiera las sombras de lo inesperado con monstruos infernales.
Debe ser, sospecho yo, un lugar, un espacio a medio camino entre el alma y el cerebro, donde se alojan y se alimentan los fantasmas del miedo.
Cuando nos conozcamos tanto como para animarnos a andar por esos recovecos oscuros e inciertos, cuando las luces estallen en el alma, alumbrando amores y deseos, cuando el tiempo nos diga que ya no hay tanta vida para andar perdiendo tanto tiempo, entonces, seguro, asombrados, nos daremos cuenta que por algún lugar hemos dejado olvidados todos nuestros miedos.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Estoy...

Estoy en esa edad en que el pelo se ha vuelto blanco y el alma amanece llena de colores, en la que veo mejor con la intuición que con los ojos del cuerpo, en que no corro mas haciendo un montón de cosas, prefiero sentir un montón más las pocas cosas que, de verdad, me gusta hacer. Sin culpas.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Personajes...

Se la ve flaca, con esa flacura dolorosa de fideo eléctrico, tormento de sillas y colchones, no por el peso, esto  es claro, sino por sus incontrolables y continuos movimientos,  acomodamientos, cambios de lado, cruce de piernas, toque de cara, casi se levanta, pero ya se vuelve y se sienta, y uno piensa que se desarma, pero no, allá va ligerito, pasos largos, sale y entra.
La voz le sale tan rápido que casi tartamudea, y tal vez por timidéz o por crianza a veces actúa con soberbia.
Tal vez porque es tan flaca en su cuerpo no entra la paciencia, ni la valentia ni el coraje, ni la libertad del alma que nos da la independencia.
A veces me pregunto si de todo esto ella se da cuenta, si la violencia reprimida que se le escapa en críticas mordaces y en pequeñas miserias será tan solo el desborde de demasiadas soledades, demasiadas frustraciones, de querer lo que no puede y de poder tantas cosas que, en realidad, no quiere...

martes, 13 de septiembre de 2011

Espinas

Alguien me dijo uno de estos días:
_ ¡Hay gente tan miserable que supera mi capacidad de asombro!

Seguro todos tenemos miserias chicas y grandes, mas o menos escondidas en el alma y el cerebro, miserias encadenadas por la decencia, la vergüenza o el miedo.
¡Qué asombro tienen esos amigos de noches estiradas en vino, café y confidencias, cuando de un resquicio se me suelta alguna frase que muestra, desnuda, alguna de mis miserias!
Entonces me miran como descubriéndome en otra dimensión, en mis medidas verdaderas, en mis pequeñeces escondidas, arrinconadas, sofocadas.
Y quizás les asuste descubrir cosas que preferirían no saber, pero lo que realmente les pone la piel de gallina es que les estoy ofreciendo pedazos de mi alma, que en realidad les estoy diciendo que  confío tanto que no tengo el menor temor de que me hagan daño, es mas, estoy segura que me van a entender y van a palanquear mi alma para sacarla de entre los escombros y hacerla andar otra vez.
Es cierto, hay gente que va juntando (voluntaria o involuntariamente) miserias desde que están gestándose en las panzas de sus madres, y luego (voluntaria o involuntariamente) las van desparramando durante toda la vida.
Pero tal vez  también nosotros necesitemos un espejo en el que mirarnos. Tal vez toda una vida de comportamiento educado nos ha mantenido encerradas a presión miserias que, como erizos, asoman sus púas en palabras y acciones.
¿Estamos seguros de tener cerca alguien que nos quiera tanto como para abrazarnos hasta gastar las púas? ¿que nos obligue pacientemente a sacar, arrancar, limar, tirar para afuera todas las púas que lastiman para afuera y para adentro?
¿Estamos dispuestos a dejarnos abrazar, aún sabiendo que arrancarnos las púas nos va a doler a veces como un granito y a veces como una cirugía mayor?
Lo bueno es que, seguro, contamos para esto con las personas que nos aman, no tanto por solidarias, sino porque son ¡pobres de ellas! las primeras que reciben los golpes de nuestras miserias y la increible variedad de nuestras excusas.

domingo, 4 de septiembre de 2011

¿Por qué no?

Hace muchísimo tiempo que vaga en mi cabeza esta situación de incoherencia que tienen las personas que parecen inteligentes entre lo que sienten, lo que quieren, lo que piensan, lo que desean y lo que finalmente dicen y hacen.
Es asombroso ver y escuchar a  personas adultas, con variados títulos y suficientes experiencias enredarse con increibles explicaciones y hablar con metáforas y rodeos de lo que sienten, cosas que cualquier persona común charlaría abiertamente y más: viviría la experiencia con gracia y soltura y ya está.
A veces me pregunto de qué tienen miedo...¿Qué las paraliza?
Tal vez el miedo a la reacción de las otras personas ¿o el miedo a sus propios sentimientos?
¿El miedo a que las hagan caer de un supuesto pedestal?
Miedo tal vez a que la sociedad las juzgue... ¿O miedo provocado por sus prejuicios?
¿Miedo a que las situaciones se desquicien, los sentimientos enloquezcan, los deseos se desaten, los pensamientos se enreden y estallen  como fuegos artificiales?
¡Aleluya! ¡Alegría! ¡Festejemos! ¡Eso es la vida!
Claro, no, no toda la vida, pero ¿qué tal si nos soltamos un poco de las seguridades, de nuestra estructurada, medida, pesada, predecible y controlada vida?
¿Qué tal si una mañana de estas nos despertamos con esas ansias irreprimibles de dejar libres nuestros sentimientos...y nos permitimos hacerlo?

martes, 30 de agosto de 2011

Miedos

Hay días, como hoy, que me ganan las locuras del alma, y ya no encuentro lugares donde refugiarme ni espacios que me protejan, corro a buscar quien acorrale mis desatados sentimientos, aun sabiendo que no puedo alcanzar los únicos hilos que pueden atar esta obsesión, y vuelvo vacía y vaciada de fuerzas, vuelvo con el solo deseo de acurrucarme y dormir, dormir, y despertarme algún día en que sea cierta la esperanza, en que la mirada se convierta en palabras, que un temblor se convierta en abrazos, que la alegría de amar sea tanta que nos desborde el alma y no tengamos miedo de expresarla.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La vida sigue

Sentada en una reunión escuchaba hablar a la Humildad y a la Timidéz. Escuché su diálogo porque me pareció de pronto que las palabras, el tono de voz y los gestos no coincidian con la realidad.
Entonces observé que Humildad hacia gala a sus creaciones artísticas y de su dedicación al trabajo, todo con voz tenue y ojos brillantes...Timidéz escuchaba embelesada, contestando que ella también creaba pero no mostraba a nadie sus obras, pensaba que no eran tan buenas como las de otros, y un mohin de angustia le arrugaba la cara...
Entonces entró muy descocada , cantando, la Inconciencia, y preguntó alegremente:
_¿Qué pasa acá? ¿Qué hay de nuevo?
_Nada, le contesté. Estamos en el mismo barco y las Soberbias están usando los trajes de siempre...

domingo, 7 de agosto de 2011

Enredos

¿Todos los ovillos tienen punta?
A veces parece que a los ovillos los hubieran hecho gatos enloquecidos, que al final, para terminar de burlarse de nosotros, escondieron tan bien las puntas que somos incapaces de encontrarlas.
Porque los gatos saben de nuestras debilidades y de nuestras incapacidades, y las aprovechan para vivir bien y para mirarnos desde las alturas de su soberbia y de su insensibilidad.
Y maullan de risa ante nuestra confusión, y se estiran al sol mientras nosotros nos desesperamos buscando soluciones, y miran para otro lado mientras nosotros, los ilusos de la vida, solos o juntos, de noche y de día, damos vueltas y vueltas a los ovillos, buscando las puntas perdidas.
Es que los ovillos nos superan, porque somos pocos los que de verdad queremos desenredar la vida.
Y son muy pocos los que les conviene que los ovillos sigan.
Los que son muchos, pero muchos, son los que están en el medio, tapando las puntas con sus miedos, oscureciendo con sus egoismos, enredando con su ignorancia, ocultando con su comodidad, mientras los ovillos se agrandan y se agrandan.
Acaso los que tienen miedo sienten que no vale la pena oponerse al poder, los ignorantes naufragan en las indecisiones mientras el tiempo pasa y los cómodos piensan que siempre fue igual, asi que para qué...
Lo cierto es que todos estos que se sienten víctimas, difícilmente sientan culpa, ni responsabilidad, ni motivación suficiente para organizarse y cambiar.
Cambiar ¡Ja! Esa sola palabra ya asusta a mucha gente, y provoca mohínes de incredulidad a muchas otras. Hay quienes sonríen ante nuestra ilusión, y lo mas patético: los que se acusan mutuamente ( generalmente en ausencia del acusado) y asi logran sentirse los santos inocentes del problema.
Pero, llegados aquí, todavía nos preguntamos: ¿Cómo encontrar la punta del ovillo? ¿Cómo desenredarlo?
Yo creo que una vez mas debiéramos ser lo suficientemente humildes como para poder tomar ejemplo de los animales:
De la extraordinaria organización de las hormigas.
De la celosa defensa de las instituciones de las avispas.
Del cuidado mutuo de los monos.
De la paciencia y la dedicación con que las aves enseñan a volar a sus pichones.
De la valentía de la gallina para defender a sus pollitos.
De la solidaridad con que las ballenas nodrizas ayudan a nacer al bebé ballena.
De la habilidad del halcón para ver las cosas desde lejos y centrarse en el objetivo.
Y seguramente, mas que nada, de la alegría con que todos los pájaros inician cada mañana su trabajo, con la total seguridad de que va a ser un buen día, si aportan con fe y con alegría su gota al océano de la vida.

miércoles, 6 de julio de 2011

Paciente y segura

Lo que  me da miedo de la muerte es que es tan definitiva, tan total, con tanto poder sobre mi, que no tengo argumento ni reclamo que la distraiga.
Es tan paciente que me espera durante toda la vida mientras yo deambulo amando y sufriendo, aprendiendo y olvidando, construyendo castillos propios y ajenos, armando trabajosamente espacios que imaginamos eternos... y ella ahi...
Sentada en una piedra al borde de nuestro camino, con la paciencia que de la seguridad de que tarde o temprano la vamos a ver y vamos a ir hacia ella.
Y entonces...¿Cómo explicarle que hay amores que todavia no viví, que hay tareas que todavia tengo que aprender a hacer, que tengo espacios a medio construir?... ¿Cómo convencerla, cómo negociarle un rato de tiempo o el atisbo real de otra vida para gastar?
Esta señora flaca y oscura, que sentimos tan lejana y ajena hasta que un sacudón del cuerpo nos trae a la realidad, tiene el poder de hacernos saltar de este arroyito del tiempo al mar del tiempo intemporal...
Pero a veces pienso que quizás también tenga sus debilidades, y se distraiga mirando quien sabe qué maravilla del Universo, mientras nosotros pasamos de largo sin que nos vea, andando a velocidades locas en rutas miserables, hurgando enchufes con un alambrecito, cruzando la calle sin mirar, trepando montañas o navegando sin salvavidas...
Entonces, quizás perdonando nuestras locuras, cierra los ojos un rato, para regalarnos el gusto de arriesgarnos, de sentirnos fuertes, poderosos, libres, eternos...

martes, 21 de junio de 2011

Vacio

¿Porqué insisto en hablar si no tiene palabras? ¿Porqué ese anhelo de conversación si sé bien que prefiere el ruido sin compromiso del televisor o la radio a pensar, a hilar  palabras o mover los músculos para hacer un gesto?
Tal vez porque para mi son tan  vitales las palabras, porque  transmiten pensamientos y  sentimientos, muestran el alma, van y vienen formando la trama que une y sostiene los afectos.

Pero la vida me puso cerca personas de muy pocas palabras, de silencios largos y profundas miradas, y yo, que salto por estos senderos,distraida, inconciente, en un desparramo de ideas, palabras y acciones, a veces me pierdo en mis laberintos y no sé por donde andan.
Tal vez tengo de otros tiempos guardadas tantas palabras, de otras vidas tantas cosas acumuladas, que se agolpan en la mente y salen todas galopadas, en un revuelo de viento norte, que no entiende quien antes no ha andado conmigo por mi alma.

jueves, 16 de junio de 2011

¿Cuántos muertos tiene usted en su ropero?

¿Ninguno? A ver, revisemos juntas, abra la puerta...
Ah, ¿Y este arrepentimiento que sale llorando? ¿ y esta pena que asusta? ¿y este abandono que se hamaca? ¿ y esta locura que grita? ¿ y esta bronca atada y amordazada?

Oh, ¿ Y este amor prohibido que se acurruca en el fondo? ¿ Y estas soberbias que saltan?
¿ y esas avaricias que esconden sus manos? ¿ y esas infidelidades que se rien de nosotros?

¡Ay, todos nuestros muertos! Los que nos pesan en nuestros recuerdos, los que tenemos guardados en nuestra conciencia...o peor : los muertos que les criticamos malamente a los demás, casi siempre sin darnos cuenta que son el reflejo de los que mantenemos encerrados dentro de nosotros...

Susto de espanto cuando un vuelco de la vida nos abre los ojos y se nos aparecen de golpe, todos mirando...momento vital para afirmar las raices, pararnos de frente y darles su merecido a cada uno:
Dándoles la mano, invitándolos a salir  y ofreciéndoles lo que cada uno necesite:
Olvido, aceptación, perdón, humildad. Los espacios que vayan quedando cuando todos ellos vayan desapareciendo , sin darnos cuenta, se van a ir llenando de luz, de alegria y de paz.
Entonces vamos a aprender a querernos a nosotros mismos...paso previo indispensable para querer de verdad a los demas.

martes, 7 de junio de 2011

barrenderas de locuras

A veces la vida se aburre de mi, no le gusta verme tan segura y apachurrada, tan monótona, con la falsedad tranquila del que no ve porque no mira. Entonces se detiene y me hace tropezar, para que me de cuenta que mas vale vivirla antes que se me vaya de puro aburrida.
Y me desacomoda, y me asombra, me espanta y me exita, y me duele la cabeza y se anuda mi estómago...porque saben que por un rato, se acabó la rutina.
Y camino de aca para alla, sin darme cuenta dónde ni para qué -pero descargando tensiones- barriendo lo barrido, lavando lo lavado, limpiando lo limpiado... y buscando con ansiedad alguien a quien contarle lo que me pasa , y alla voy, con el paso tenso pero tranquilo, aunque  ¡Qué me importa la gente! Pero tampoco que piensen que estoy loca, y mi alma vuelca suspiros y lamentos, sustos y proyectos en esas orejas pacientes que tienen mis amigas, las que ya saben de otros suspiros y de otras caidas, y ya no se asustan de nada, menos de mis extravíos, mis realidades y mis fantasías.
Y a veces me retuerzo ante la sabiduría repetida con que me encauzan en esa realidad que a mi se me pierde, extraviada entre tanta inconciencia, y trato de justificar, de poner excusas, pero ya tanto me conocen, que ahi ya solo me miran, y yo me enrosco en mi vergüenza de no animarme a mirar de frente a esta vida y aceptarle los cambios que me ofrece...si quizás hasta sea mas divertida!
Entonces, con el alma vendada con tanta sabiduria, vuelvo a mi casa pensando ¡Qué cosa rara es esta vida! Y me acurruco en mis espacios seguros, esperando que se curen mis heridas...

martes, 24 de mayo de 2011

Descontrol

Me gusta ver a las personas detrás de los mil gestos imperceptibles que las delatan.
Aquellos gestos que se escapan por las fisuras de sus máscaras, los que aparecen subrepticiamente cuando se aflojan y el disfraz se les desacomoda.
Me gusta encontrar el gesto inconciente, el tono de voz escapado de control, la mirada desbordada por un sentimiento...Solo entonces vemos los hilos que tejen la trama de la vida de esas personas, los verdaderos, los que la impulsan, los que mantenemos siempre mas o menos escondidos, porque mostrarlos nos haria tremendamente vulnerables.
Algunas personas hacen un arte de esto de esconder profundidades y mostrar superficies, y tan automatizadas están que solo el cataclismo de un sentimiento desconocido los desquicia.
Entonces, claro, verdaderamente se desquician, porque ya no pueden ir y venir aceitadamente por la vida.
Y esto es extraordinario: para quien lo siente es el enorme regalo de permitirse vivir algo diferente, y para quien lo ve, el asombroso descubrimiento, en vivo y en directo, de la capacidad para romper sacos de fuerza que tienen los sentimientos

viernes, 20 de mayo de 2011

Las palabras

Me inquietan a veces a dónde van a parar las palabras...
Las soltamos a veces asi nomás, pensando que se van a estacionar en las personas a las que les hablamos. Pero no, esto no sucede casi nunca, una vez que las palabras se sueltan, ya nadie sabe dónde se las va a volver a encontrar. Y cómo.
A veces las encontramos enredadas en otras palabras de otras personas, invadiendo pensamientos ajenos, a veces doblando curvas peligrosas y desbarrancándose, tergiversadas en significados que jamás pensamos en darles cuando las soltamos.
A veces las vemos andando haciendo estragos disfrazadas con distintos tonos de voz, a veces disfrazadas de intenciones diferentes.
A veces también vuelven escondidas detrás de acciones y destinos que lograron empujar...a veces vuelven acobardadas, cansadas, derrotadas por otras palabras mas violentas, mas astutas, mas agresivas.
A veces hay palabras que salen apenas, temblando, pero se van encontrando con otras y se van reconociendo, y se hacen fuertes juntas, contra cualquier viento.
Me inquietan a veces las palabras...nos arrepentimos a veces de decirlas y a veces de callarlas...
Me inquietan porque pueden desatar guerras, no, no mundiales, sino las guerras mas peligrosas, las mas solapadas, las mas destructoras, las que se gestan todos los dias desde la envidia, los celos, las debilidades...
Por eso creo que hay que cuidar las palabras. Creo que no hay que dejarlas sueltas así nomás, desparramándose en oídos y páginas, porque con ellas muchas veces no va el entendimiento para que pueda iluminarlas.