¿Porqué insisto en hablar si no tiene palabras? ¿Porqué ese anhelo de conversación si sé bien que prefiere el ruido sin compromiso del televisor o la radio a pensar, a hilar palabras o mover los músculos para hacer un gesto?
Tal vez porque para mi son tan vitales las palabras, porque transmiten pensamientos y sentimientos, muestran el alma, van y vienen formando la trama que une y sostiene los afectos.
Pero la vida me puso cerca personas de muy pocas palabras, de silencios largos y profundas miradas, y yo, que salto por estos senderos,distraida, inconciente, en un desparramo de ideas, palabras y acciones, a veces me pierdo en mis laberintos y no sé por donde andan.
Tal vez tengo de otros tiempos guardadas tantas palabras, de otras vidas tantas cosas acumuladas, que se agolpan en la mente y salen todas galopadas, en un revuelo de viento norte, que no entiende quien antes no ha andado conmigo por mi alma.
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